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lunes, 27 de febrero de 2012

UN DÍA RARO

Es un día raro. A casi todas las cosas que dicen que pasan a diario siempre le salen otras dos que dicen que no han ocurrido. Siempre, claro está, desde otro medio de bolsillo (que no de ideología) diferente.
Ya, ya, que no hemos descubierto ahora la cuadratura del círculo, ya... Pero cada vez es más cansino la bestial información que nos llega por los bestias de turno, los mismos que andan como locos detrás de hincarle el diente a televisión española, por plural, claro. Creo que han desenfocado al pobre de Ortega y Gasset, y han decidido hacer del "yo soy yo y mis cirunstancias" un "yo soy la circunstancia, única, grande y punto".
Traigo a estos simpáticos animales en la foto porque en la noticia se decía que casi no quedaban bueyes en Madrid, por lo que en los restaurantes se servía mayoritariamente vaca aunque lo cobrasen a precio de buey. No sé si me expliqué bien: que la función representativa del lenguaje (la de informar de manera objetiva) resulta que se convierte, otra vez más, en función apelativa (la de convencerte de algo como sea).
Y vosotros ¿qué pensáis entonces de esta foto? ¿Son vacas o son bueyes?
Sean lo que sean, lo van a cobrar igual...
Salud.
M.L.

viernes, 10 de febrero de 2012

¿Por qué lo llaman "recortar" cuando quieren decir "empobrecer"?



Venía siendo habitual que durante mucho tiempo el eufemismo fuese una suerte de profiláctico. Ante la desagradable realidad, el "Eufe" (llamémosle cariñosamente) iba surgiendo de la nada, cual Roberto Alcázar y Pedrín, y nos defendía de lo que parecía grosero (culo, polla, teta, mierda, rojo...) según fuesen pasando las modas, los reyes o los dictadores (ahora está pasada de moda la "democracia" esa).



De hecho, y poniéndonos finos, el "Eufe" procede etimológicamente de la raíz "su-", que en lenguas indoeuropeas se relaciona con el significado de "bueno", "abundante" o "sano". Es decir, que nuestro "Eufe" nos cuida frente a la realidad obstinada y zafia. Lástima que comparta el "Eufe" la misma raíz en sánscrito con una palabra también "sana" como es svastikam (sí, sí, la de la "limpieza total" y lo demás es tontería).


Dicho todo este batiburrillo, quería traer hasta este rato la cantidad de eufemismos que se emplean hoy día, en especial en economía y política, hasta tal punto que su lenguaje se ha convertido en un subcódigo difícil de entender (acaso ni por ellos mismos). Tanto es así que cada vez se asemeja más uno de sus discursos al de los textos en SMS que nos mandamos. Vamos, que al final sólo se enteran dos o tres que controlan ese subcódigo, y es por ello que sea más que nunca necesario el empleo de las normas ortográficas, léxicas y sintácticas básicas, es decir, para que al menos todos usemos el lenguaje con los mismos criterios y nos entendamos.


Vuelvo sin querer a la "no comunicación", claro. Porque cuando uno no quiere que se le entienda, ni tampoco que se le pregunte, lo normal es (entre otras cosas) violar la máxima conversacional de claridad en el discurso (sea claro, evite las ambigüedades). Así pues el "Eufe" no se encarga tanto ya de una labor profiláctica o analgésica, sino que se acaba por convertir en droga pura en vena que le hace a uno vivir en una realidad paralela (o para-lelos).


De ahí mi pregunta: ¿por qué lo llaman "recortar" si en realidad, en nuestra realidad, se trata de "empobrecer" a la gente?


Para ilustrar semejante jaculatoria lingüística os dejo un enlace donde el New York Times le hace un trajecito al botín (money) del Señor Botín (el del Santander). Está en inglés de yankee-land, pero merece la pena el trago. Aunque en resumen bárbaro: explica cómo el Sr. Botín no declara todo su dinero en España y cómo ostenta más poder que los políticos. Y lo que es mejor: sin ningún "Eufe".






Salud.


M.L.










miércoles, 1 de febrero de 2012

¿COOPERAMOS?

Esta vez la falta no es de ortografía sino de cita, o mejor dicho, de libro; o mejor de lo mejor todavía: cómo el irse de rositas es más gratuito de lo que parece.

El nuevo ministro Wert de Cultura, o de cultura Wert (el hombre tendrá la suya propia o defenderá al menos un tipo de ideología cultural), digo que el tal hombre Wert ha empleado una cita sesgada de un libro (un ensayo precisamente en contra de la asignatura de Educación para la ciudadanía) haciendo pasar dicha cita como parte de un libro de texto de la ESO.



Así, tan pancho.

Lo mejor: que usa esa cita para justificar que esa asignatura es mala malísima. Resumiendo, que el hombre Wert miente para llevar razón. O dicho técnicamente: infringe la máxima de calidad de Grice, es decir: no digas nada de lo que no estés seguro porque entonces no estás contribuyendo al principio de cooperación en un diálogo. ¿Será entonces que el hombre Wert no quiere dialogar en realidad? ¿La infringe a propósito? Porque ninguna de las máximas de Grice dice que alguien tenga que tener la razón.


Lo malo de las nuevas tecnología para el hombre Wert es que lo que dices, justito al rato, no después, sino casi al terminar su discurso en la radio, te lo echan por tierra con citas y nombres y señales (ver foto de la izquierda). Lo malo, también, es que a estas horas, ocho de la tarde, todavía no ha salido nadie del ministerio, ni el pobre hombre Wert, para decir o desdecir. Sólo la editorial Akal en un comunicado denunciando la falacia (ver enlace).



Así las cosas, y presentada la cuestión, ¿por qué se ataca a la asignatura de Educación para la ciudadanía? Según las fuentes culturales e idelógicas del hombre Wert es porque desde ella se adoctrina. Entonces ¿la asignatura de Religión que se sigue impartiendo en los IES? Un defensor espontáneo del hombre Wert sugiere que dicho libro (el de la foto de arriba) "podría" ser usado como material de clase (gran amigo debe ser para defenderlo). Nada más lejos de la cuestión. Si este argumento fuese creíble, entonces, cerraríamos también las clases de Historia por tener como "probable" material de consulta en el aula Mi lucha de Hitler. Miedo me da como se enteren que La Celestina la escribió un judio converso. En cualquier caso, dos apuntes: a) el librito de arriba no es parte de ningún libro de Ciudadanía y b) que además de ir con mala baba, ni siquiera leen la cita completa, porque como demuestra la editorial AKAL, precisamente ese ensayo arremete contra la asignatura de Ciudadanía.


Pelillos a la mar. No importa en este blog si unos son de allí u otros son de acá. Lo que sorprende es la falta de educación del hombre Wert, el cual no sólo dice mentirijillas, sino lo que es peor: que no se ha leído ni un sólo libro de Educación para la ciudadanía. Todavía más grave: que no haya reconocido que no se los ha leído y que la cita que ha empleado es un corta y pega muy probablemente mal cortado y pegado por algún asesor de los que preparan argumentarios para cuando él va a las entrevistas.

O dicho de otra forma: "más rápido se coge a un mentiroso que a un cojo". Aunque visto por donde cojea el hombre Wert, habrá que eliminar también a Grice.



Salud.

M.L.

jueves, 5 de enero de 2012

UN LÍO DE ADVERBIOS Y ADJETIVO SENCILLO

Nuevo año, feliz por supuesto, y antiguas costumbres. Y si no, echadle un vistazo a esta noticia "madrileña" en la que la se han gastado los cuartos en cartelitos publicitarios para justificar/se la subida del los billetes de metro en Madrizzzzz. Después os suelto la perorata.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/polemica-ultima-campana-publicitaria-metro-madrid/1287269/



Roland Barthes, francés él, hablaba de cómo la función de anclaje estrecha el significado entre una imagen y el texto que la acompaña. En la foto famosa de esta campaña de metro (ver arriba) aparece una mano sujetando un billete "sencillo", y el slogan de la campaña reza así: "Más por menos". Una entradilla final nos dice, en resumen, que no encontraremos nada que dé tanto por tan poco. Después aparece un gráfico con el precio de los billetes de metro de otras ciudades europeas (más caro, claro).



Pues volviendo al anclaje de Barthes: la foto es de un billete "sencillo", el cual, proporcionalmente es mucho más caro por sí solo que cualquier otro tipo de bono, como el de diez. La mano fantasma que aparece, porque no tiene brazo que la continúe, aprieta con mucha fuerza el billete; tanta que aparece como aplastada (casi deformada), lo cual demuestra la poca naturalidad y/o frecuencia del modelo manual para coger billetes de metro. Podría ser una persona mayor, o joven, pero casi con toda seguridad es la mano de un hombre. Masculino singular, como el adjetivo "sencillo" del billete.



Pero donde juega un papel importante la función de anclaje es en el juego de adverbios: "más, menos, poco, tanto", los cuales mandan un mensaje verdulero de mercadillo (oiga, oiga que lo traigo barato) pero sobre todo paradójico: ¡¡¡¡Cómo es posible que no nos hayamos dado cuenta!!! ¡¡¡Pero si esto era un milagro en el que no habíamos reparado!!! Y vuelvo a la foto del billete "sencillo". Entiendo que usar este billete y no otro lleva consigo un anclaje que nos quiere conducir a la "sencillez", a lo "fácil" que resulta entender un slogan tan antitético. Es decir, que hasta el más tonto se da cuenta de lo bueno que es el metro de madrid (aunque en realidad hayan subido el precio en más de un 50% del año pasado a este).



Para rematar, no obstante, me quedo con la definición número 7 de la RAE en su web http://www.rae.es/ de la palabra "sencillo": "Incauto, fácil de engañar".



Salud a todos.


M.L.